Desarrollo Psicosexual – La etapa oral

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Desarrollo Psicosexual

Dentro de la teoría psicoanalítica existen diferentes postulados que se utilizan para describir el funcionamiento del aparato mental. Uno de los aportes que esta teoría trajo para la comprensión del comportamiento humano fue la descripción que hizo de la sexualidad humana, entendiendo a esta de un modo mucho más amplio del que normalmente se tenía en mente, pues lejos de limitarla a la expresión de la sexualidad genital (coito), Freud la conceptualizó como todo aquello que el ser humano hace con el propósito de obtener placer.

Siguiendo esta línea de pensamiento, el fundador del psicoanálisis describió en su libro Tres ensayos sobre la teoría sexual el modo particular en que se organiza la sexualidad humana a lo largo del desarrollo. Además de plantear la existencia de una sexualidad infantil en la medida en que los bebés tienen un modo específico de buscar satisfacción, describió las fases características a través de las cuales se organiza dicha sexualidad infantil, denominándolas como etapas psicosexuales; estas son la etapa oral, anal, fálica, de latencia, y genital.

La importancia de este punto de vista en la teoría psicoanalítica no se limita a ampliar la conceptualización de la sexualidad, sino que añade que la mente humana se va estructurando a partir de las experiencias de satisfacción o frustración vividas a lo largo del desarrollo psicosexual, y por lo tanto determina ciertas pautas o patrones específicos de relación en la vida adulta que resultan característicos de dichas fases infantiles. Algo así como las curiosos sandías cúbicas que se venden en Japón toman su forma característica por la estructura del envase que las contiene mientras crecen, la personalidad adulta toma su forma de las experiencias que le van moldeando a través de la infancia. De modo que la comprensión de las características específicas de las distintas etapas psicosexuales, nos puede ayudar a rastrear el origen de ciertos rasgos del carácter y del modo de vincularse en el adulto.

La Etapa Oral

La etapa oral comprende desde el nacimiento hasta el año o año y medio de vida del niño. Esta etapa es de suma importancia en el desarrollo del niño, ya que este conoce el mundo exterior. Principalmente se obtiene placer a través de la boca, por lo que el pecho de la madre es el primer objeto con el que tiene contacto. A través de identificarse y distinguirse con el mundo externo, el bebé posteriormente podrá ver y sentir a la madre como su primer objeto de amor e independiente de sí mismo.

Para entender ciertos aspectos de la personalidad de un sujeto, se pueden analizar distintos sucesos que ocurren durante la etapa en cuestión como es el amamantamiento/alimentación del niño. La sobreestimulación o la falta de esta, puede desarrollar una personalidad dependiente y demandante, o una depresiva, o una voraz. Tanto el exceso de gratificación como el de frustración dejan su marca en la mente, el sujeto recurrirá a esta forma específica (dependiente del otro) de relación y de satisfacción cuando se enfrente a la angustia. Otro aspecto que debemos de tener en cuenta es cómo vivió el destete el lactante, si el destete fue brusco o progresivo, lo cual nos dirá en un futuro como el sujeto de separa de sus objetos.

Otros aspectos de personalidad que se pueden desarrollar en la vida adulta gracias al paso por la etapa oral, se pueden expresar con algún tipo de adicción, por ejemplo al cigarro.  En algunas personas la necesidad de meterse objetos a la boca para calmar su ansiedad persiste en su vida actual como una reminiscencia del modo en que eran tranquilizados cuando pequeños. Otras características típicas de fijaciones en esta etapa pueden incluir una personalidad impulsiva, ansiedad general, ansiedad de separación, y/o una personalidad explosiva.

En sujetos que sufren algún tipo de adicción o que llegan a desarrollar personalidades depresivas, las tendencias agresivas se explican como una herida abierta en forma de reclamo por considerar que no fueron suficientemente gratificados por la madre. También se puede producir una personalidad sociopática, en que la persona busca estímulos constantemente, manifiesta agresión considerable, falta de emoción y exceso de acción impulsiva (Moreira, s.f, pp. 134). Estos síntomas se presentan debido a que el sujeto no aprendió a confiar en el mundo externo, ademas de que probablemente pudo haber sufrido un abandono, algún tipo de maltrato, por lo que no incorporan objetos buenos y no se identifica con estos.

En caso de que el sujeto no haya sido amamantado en lo absoluto o en el tiempo debido, es muy importante saber quién amamantaba al sujeto y cómo lo hacia, si la madre alimentaba al sujeto con amor, si había un cierto rechazo o incomodidad de la madre al momento de hacerlo, así como de qué manera se dejó el biberón y en qué momento se lo comenzaron a dar.

Todos los aspectos recién mencionados se traducen a la vida adulta en su forma de dar y recibir afecto, en la capacidad o incapacidad de aprovechar lo que se recibe, y también en el hecho de negarse a aceptar lo que se le ofrece a efecto de tener la justificación necesaria para quedar por sentirse insatisfecho.

*Texto escrito en colaboración con Sebastián Whitfeld.


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